Blog de Juany GaLo

¡Hola! Con este blog pretendo mostrar de manera más amplia algunos de mis trabajos. Espero que te guste. No dudes en dejar un comentario. :)

Sesión fotográfica infantil de Mencía

Érase una vez una preciosa niña con el mar reflejado en los ojos y una melena castaña recogida en una trenza que dejaba vislumbrar unos rizos rebeldes con destellos de oro. Ella es Mencía.

Ella y Leonor, su madre, llegaron sonrientes. Era la primera vez que nos veíamos pero enseguida parecíamos conocernos de toda la vida. ¡La sesión fotográfica infantil estaba a punto de comenzar! Bueno, lo de infantil es un decir porque Mencía es ya toda una señorita.

Risueña y divertida, me regaló toda una serie de poses que, no lo digáis muy alto, pero yo creo que estuvo ensayando en el espejo días antes para prepararse para la sesión.  Parecía toda una profesional, ¡Lo que nos pudimos reír con sus caras y gestos! 

Empezamos poquito a poquito para ir calentando motores, pero lo cierto es que Mencía estaba encantada de hacerse fotos y fue muy fácil trabajar con ella. Aprovechando una pequeña fuente, una pared desconchada de esas que tanto me gustan y una centenaria secuoia con un tronco rugoso y caoba que dio mucho juego, fui disparando hasta la esperada hora mágica.

No puedo evitarlo, me encanta trabajar en exteriores, jugar, correr y hacer lo que sea necesario para conseguir unas fotos inolvidables y si además puede ser al atardecer, ¡mucho mejor! La hora dorada es muy especial para muchos de nosotros y en fotografía me parece un verdadero privilegio. Captar esos tonos cálidos e intensos, pasar de estar trabajando a 4000º Kelvin, para en cuestión de pocos minutos estar a unos 2000º tiñendo todo de amarillos-naranjas-rojos, como si de un lienzo se tratara, pintando a mi antojo, es una verdadera suerte.

Reviviendo la sesión me inunda una sensación de satisfacción y pienso en lo afortunada que me siento de hacer lo que hago, de estar enamorada de mi trabajo, o es más, de pensar que para mí el trabajo es como jugar, inventando cada día un juego nuevo, utilizando recursos que vas encontrando por el camino, cada vez unos, a veces te gustan más y otras menos, pero pienso que todo es bello si sabes verlo. Siento que ser fotógrafa me permite crear constantemente, muchas veces sin saber dónde vas a acabar, pero es emocionante. Soy consciente de que habrá compañeros que piensen que es mejor tenerlo todo atado, hacer un planning previo de la sesión, conocer el lugar... Yo lo hago en ocasiones, sobre todo si me lo piden, pero reconozco que para mí parte de la esencia de mi trabajo es la de ir descubriendo con cada shot, ir sorprendiéndome a mi misma para luego sorprender a los demás.

Bueno, retomemos después de unas líneas de sentimentalismo. :)

El atardecer llegó, los ciervos y jabalíes se mostraron tímidos y finalmente me quedé con las ganas de que formaran parte de esta sesión, pero no me puedo quejar ni lo más mínimo. Allí vivimos uno de los atardeceres más espectaculares que he fotografiado, sin olvidarme de aquellas fotografías de boda en Cádiz con Natalia y Jon y un vestido cada vez más mojado y lleno de sal. ¡Sin duda mereció la pena!

Para cerrar, quise que Leonor participara. Aunque no es una sesión fotográfica familiar como tal, siempre me gusta que los papis o acompañantes participen. Uno no se hace fotos todos los días, y luego gusta verse y recordar una experiencia divertida. Al fin y al cabo las fotografías no tienen fecha de caducidad y yo me siento feliz de ser la responsable de congelar esos instantes para siempre. 

Leonor y Mencía, madre e hija queriéndose, mimándose, riéndose, en definitiva,  viviendo el momento. Gracias por contar conmigo, por confiar en mi trabajo y por ponérmelo tan fácil.

Con mucho amor.

Camiseta: Algo Bonito

Blusita y shorts: HyM

Sandalias: Sfera

Vestido mamá: Mango